Hola. Voltaire señalaba a quienes andaban por las mismas tierras que él , que la virtud tiene que ser ejercida por amor y no por miedo (Ver Fraude, en su Diccionario Filosófico).
Bien venidos a Tintas y Trazos.


Leandro Trillo.


lunes, 21 de febrero de 2011

LA ÉTICA DEL RESENTIDO (FRAGMENTO 24 - LEANDRO TRILLO)

FIGURITAS REPETIDAS, RECUERDOS SIN CARAS


Nos encontramos con María Virginia. De entrada fumamos. No pensé que me fuera a decir que no fumaba más. Eso ya instaló un aire un poco más familiar ante la violencia del hecho de encontrarnos. Creo que fue una de las primeras preguntas que nos hicimos. ¿Fumamos?
Paseamos y hablamos de manera lenta. En cierto sentido fue como hablar con cualquier otra persona. Igual que estar en cualquier otro lugar. Sospecho que ella lo sintió igual. No pasó nada. Reinó todo el tiempo el desconocimiento. Lo que sí logramos fue irnos sin saber nada acerca de la rutina del otro. Ni ella sabe adonde trabajo ni en que malditos horarios ni se yo qué hace ella para conseguir dinero para subsistir y sin embargo le confesé que en mí vivía un asesino. Le confesé que había asesinado a alguien en todos estos años. Le confesé que desde antes también venia sucediendo esto. Me exprese como pude, recuerdo. No le dije que soy un asesino. Hay cosas que he dejado de hacer cobardemente porque el mundo cobarde me lo ha prohibido. ¡Lo feliz que hubiera sido si los humanos no necesitáramos comer!
Me preguntó si aun escribo poesías. Le dije que no. Me preguntó si aun escribo cuentos. Le dije que no. Me preguntó si aun toco la guitarra. Le dije que de vez en cuando. Me preguntó si aun cojo. Le dije que de vez en cuando, pero que a veces la ilusión de tiempo parece nunca. Me preguntó si tengo aun deseo a flor de piel, como antes. Le conteste que no. Me preguntó si sobrevivo. Casi le contesto que si.
-¡Asesino! ¡Asesino!, escuchaba que me decían mis vísceras. Me molestó mucho que María Virginia me hiciera esas preguntas. Sabía que iba a suceder pues los reencuentros preguntan siempre y hablan siempre por aquel que uno ya no es. Generalmente en los reencuentros de esos, tan horriblemente emotivos, se habla de aquello de lo que uno no se avergüenza, de aquello que uno no recuerda como un hecho intenso de su vida. Cuando se siente vergüenza se está creando un recuerdo hecho en base a algo intenso. Erótico diría esta chica.
No hacia nada de lo que hacía antes. Le conté pocas cosas. Le referí que soy una especie de preso, no un cosmopolita, una especie de ladrón, un tipo de asesino, un marchitar constante.

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