PRÓLOGO XXIV
No haces sino dejar un registro en
este acto que nos encuentra aquí
Esto
al igual que todo es
otra versión de la historia de
aquél que no deliberadamente ha sido eyectado al mundo
Es la única verdad
Nada de lo que se debe hacer es cierto han
dicho
Nadie lo sabe
Ni los políticos
Ni los encargados
Tal vez los que esperan sepan
algo que jamás contaran
Tal vez los poetas y los artistas sin
duda los más listos de todos también
sepan algo aunque
Ellos están condenados a intentar y todos
somos artistas te
agrade o no agrade
Nadie lo sabe
Vamos, por favor
No me digan que me debo a
la rutina y el casamiento otro
es el destino que siempre nos ha esperado a
Uds, que creen en el destino a
Uds, que no
Saben que otra es la misión valientemente
la llaman posibilidad
De ella se apoderan
A ella obsequian sus logros y sus fracasos o
En tu lengua
A ella adoran cruce
inevitable de sol y noche hija
de Caos y Eros.
De otra manera no podría haber sido.
Poeta tú
que poetizas porque sabes
únicamente que debes esperar
Yo me ofrezco a cobijar tu
dolor angustia tu tu éxtasis conocimiento innato tu
Lo comprendo
Lo comparto
Ruina y columna de mí.
Ese es mi gesto.
El tuyo es tu poesía.
Los registros de la historia que conoces son
todas las formas posibles de decirlo.
Hola. Voltaire señalaba a quienes andaban por las mismas tierras que él , que la virtud tiene que ser ejercida por amor y no por miedo (Ver Fraude, en su Diccionario Filosófico).
Bien venidos a Tintas y Trazos.
Leandro Trillo.
lunes, 5 de diciembre de 2011
viernes, 2 de diciembre de 2011
PRÓLOGOS ERRANTES
PRÓLOGO XXIII
Ya se ha hecho para mi inevitable realizar una serie de consideraciones referidas a la estructura de estos prólogos errantes. Será azarosamente oportuno decir que cada una de estas obras, que en apariencia así se manifiestan, constituyen un prólogo dentro de otro prólogo, razón por la cual todas las obras de este cuaderno llevan por nombre el mismo título, o, si se prefiere variar la manera de acercarse a estos apuntes, se podría decir también que no hay obras en este libro, sino que todo lo contenido aquí es un solo prólogo, un solo cuento, un solo poema, un solo relato, la diagramación de una sola epopeya que pueda ser quizás habitada en un solo día o hasta en un solo instante.
Hasta el momento de mutar a esta idea, cada obra llevó un título y, de alguna manera, una marca que dividió a una de la otra como si se tratara de cosas dichas por personas que ningún aspecto de la existencia han compartido jamás. Así devino la escritura de este vomito hasta que me percaté de que las cosas que leía podrían tranquilamente pertenecer a mis recuerdos y a mi historia y ser de esa manera una cadena indiferenciada de relatos de lo que puede ocurrirle a una persona en un breve lapso de tiempo. Por ello mismo cada uno de los escritos que fueron aparentemente separados en un principio conformaron uno solo después. Como un disco de música. Como ocurre, inexorablemente, con todo lo que sucede a través de un día cualquiera.
Ya se ha hecho para mi inevitable realizar una serie de consideraciones referidas a la estructura de estos prólogos errantes. Será azarosamente oportuno decir que cada una de estas obras, que en apariencia así se manifiestan, constituyen un prólogo dentro de otro prólogo, razón por la cual todas las obras de este cuaderno llevan por nombre el mismo título, o, si se prefiere variar la manera de acercarse a estos apuntes, se podría decir también que no hay obras en este libro, sino que todo lo contenido aquí es un solo prólogo, un solo cuento, un solo poema, un solo relato, la diagramación de una sola epopeya que pueda ser quizás habitada en un solo día o hasta en un solo instante.
Hasta el momento de mutar a esta idea, cada obra llevó un título y, de alguna manera, una marca que dividió a una de la otra como si se tratara de cosas dichas por personas que ningún aspecto de la existencia han compartido jamás. Así devino la escritura de este vomito hasta que me percaté de que las cosas que leía podrían tranquilamente pertenecer a mis recuerdos y a mi historia y ser de esa manera una cadena indiferenciada de relatos de lo que puede ocurrirle a una persona en un breve lapso de tiempo. Por ello mismo cada uno de los escritos que fueron aparentemente separados en un principio conformaron uno solo después. Como un disco de música. Como ocurre, inexorablemente, con todo lo que sucede a través de un día cualquiera.
martes, 29 de noviembre de 2011
PRÓLOGOS ERRANTES
PRÓLOGO XXII
Hoy
que el día ha teñido a todo de azul
y que el reloj de la luna y el sol ha dejado de funcionar
no he podido evitar pensarla.
Ello implicó enjuiciar decisiones
pues no nos abandonamos por causas cobardes ni injustas.
El añejo ocaso se torna negro de golpe
más allá de la conciencia
con la que las decisiones son elaboradas.
Su nombre y sus fantasmas me rodean.
Su cuerpo es motivo de canibalismo para mi
Nuestra mitología
cuna de nuestro todo
ha dejado de fabricar dioses
ha acallado el relato de recuerdos
ha hecho que el mundo cese
Ahora cada decisión implica menos que antes.
Desde que nos abrazamos por última vez
he estado viviendo en salas de espera.
Ya no cito al deseo tanto como antes.
Recordar ha logrado asustarme.
Si no recordara que nos hemos separado
y si hubiera olvidado nuestro tiempo inconmensurable
nos uniría quizás otra historia
tal vez más bondadosa
pues los viajes
nos habrían deparado otros puertos y no estos
que constituyen nuestro manicomio y nuestra alcaidía.
¿Cómo saber ahora otras cosas?
Prisionero de los recuerdos de lo que fue presente
Te escribo
Te saludo
No pudiendo dejar de recordarte
Ni de revisar escrituras anteriores
grabadas en las imágenes que conforman la mente.
Me poseen abrazos para darte
Se convierten en deseos
Me atormentan los abrazos que tengas para darme
Para mí mutan
de recuerdo a deseo a necesidad.
Hoy
que el día ha teñido a todo de azul
y que el reloj de la luna y el sol ha dejado de funcionar
no he podido evitar pensarla.
Ello implicó enjuiciar decisiones
pues no nos abandonamos por causas cobardes ni injustas.
El añejo ocaso se torna negro de golpe
más allá de la conciencia
con la que las decisiones son elaboradas.
Su nombre y sus fantasmas me rodean.
Su cuerpo es motivo de canibalismo para mi
Nuestra mitología
cuna de nuestro todo
ha dejado de fabricar dioses
ha acallado el relato de recuerdos
ha hecho que el mundo cese
Ahora cada decisión implica menos que antes.
Desde que nos abrazamos por última vez
he estado viviendo en salas de espera.
Ya no cito al deseo tanto como antes.
Recordar ha logrado asustarme.
Si no recordara que nos hemos separado
y si hubiera olvidado nuestro tiempo inconmensurable
nos uniría quizás otra historia
tal vez más bondadosa
pues los viajes
nos habrían deparado otros puertos y no estos
que constituyen nuestro manicomio y nuestra alcaidía.
¿Cómo saber ahora otras cosas?
Prisionero de los recuerdos de lo que fue presente
Te escribo
Te saludo
No pudiendo dejar de recordarte
Ni de revisar escrituras anteriores
grabadas en las imágenes que conforman la mente.
Me poseen abrazos para darte
Se convierten en deseos
Me atormentan los abrazos que tengas para darme
Para mí mutan
de recuerdo a deseo a necesidad.
viernes, 18 de noviembre de 2011
PRÓLOGOS ERRANTES
PRÓLOGO XXI
Allanamiento fallo libertad condicional recurso de amparo desalojo dictamen fiscalización penalidad calumnias injurias represión casuística artículos convenciones jerarquía declaraciones universales pactos internacionales protocolos civil delito genocidio eliminación de la discriminación tortura penas derechos del niño orden de conductas ética normas valor formalidad fuerza normativa la validez y la vigencia reglamentaciones resoluciones interpretación de la constitución el techo ideológico reforma de las leyes régimen político leyes injustas interpelar distribución de los recursos el control institucional burocracia principios normas plexo de valores supremacía la doctrina jurisdicción de facto inconstitucionalidad corrupción derechos humanos asilo político refugiados prisión domiciliaria expulsión inclusión personas jurídicas vigilancia y castigo soberanía subordinación competencia entidad organismo defensa representación juzgar legalidad razonabilidad libertad igualdad violaciones.
He allí los significantes con que es significada la democracia que no sabe cabalmente cómo quisiera ser pensada.
La enumeración es escueta.
No faltará quien le agregue
un juego de conceptos filosóficos
o un poco de deseabilidad.
Allí
en aquel entonces
los chamuyos se convertirán.
Serán espejos adonde poder mirarse.
Allanamiento fallo libertad condicional recurso de amparo desalojo dictamen fiscalización penalidad calumnias injurias represión casuística artículos convenciones jerarquía declaraciones universales pactos internacionales protocolos civil delito genocidio eliminación de la discriminación tortura penas derechos del niño orden de conductas ética normas valor formalidad fuerza normativa la validez y la vigencia reglamentaciones resoluciones interpretación de la constitución el techo ideológico reforma de las leyes régimen político leyes injustas interpelar distribución de los recursos el control institucional burocracia principios normas plexo de valores supremacía la doctrina jurisdicción de facto inconstitucionalidad corrupción derechos humanos asilo político refugiados prisión domiciliaria expulsión inclusión personas jurídicas vigilancia y castigo soberanía subordinación competencia entidad organismo defensa representación juzgar legalidad razonabilidad libertad igualdad violaciones.
He allí los significantes con que es significada la democracia que no sabe cabalmente cómo quisiera ser pensada.
La enumeración es escueta.
No faltará quien le agregue
un juego de conceptos filosóficos
o un poco de deseabilidad.
Allí
en aquel entonces
los chamuyos se convertirán.
Serán espejos adonde poder mirarse.
lunes, 14 de noviembre de 2011
PRÓLOGOS ERRANTES
PRÓLOGO XX
Hijo
Ya, no te voltees hacia esa rama
Ni comas de su alimento ni te abrigues con sus brazos
Perdón padre
Perdona mis pecados
Tú, que eres más que yo
Tú, que adivinas y reglamentas
mis goces y mis placeres
y conduces y explotas
mis penas y mis temores
perdona mis pecados.
Niño
Ya, ten cuidado con esos muchachos
No bebas de sus botellas ni les digas adonde vives
Perdón agente
Disculpe mis faltas
Ud., que no las comete
Ud., que castiga mi inocencia en lugar de oírla
olvidando que alguna vez jamás quiso hacerlo
y que sabe que el universo no solo le es ajeno
sino que también será su juez y su testigo
disculpe mis faltas.
Sr.
Ya, pague sus impuestos atrasados
de otro modo no estará cumpliendo con sus deberes
Perdón Presidente
Considere mis evasiones
Ud., que no las ejecuta ni exime
Ud., que no se defeca sobre mis sueños
ni sobre los de mi tribu
utilizándonos luego para limpiar sus sobras
Ud., que posee el deseo de hacernos una región mejor
Disculpe mis evasiones.
Perdón
poeta, artista, filósofo
que celebra y que salva
perdón
perdón.
Hijo
Ya, no te voltees hacia esa rama
Ni comas de su alimento ni te abrigues con sus brazos
Perdón padre
Perdona mis pecados
Tú, que eres más que yo
Tú, que adivinas y reglamentas
mis goces y mis placeres
y conduces y explotas
mis penas y mis temores
perdona mis pecados.
Niño
Ya, ten cuidado con esos muchachos
No bebas de sus botellas ni les digas adonde vives
Perdón agente
Disculpe mis faltas
Ud., que no las comete
Ud., que castiga mi inocencia en lugar de oírla
olvidando que alguna vez jamás quiso hacerlo
y que sabe que el universo no solo le es ajeno
sino que también será su juez y su testigo
disculpe mis faltas.
Sr.
Ya, pague sus impuestos atrasados
de otro modo no estará cumpliendo con sus deberes
Perdón Presidente
Considere mis evasiones
Ud., que no las ejecuta ni exime
Ud., que no se defeca sobre mis sueños
ni sobre los de mi tribu
utilizándonos luego para limpiar sus sobras
Ud., que posee el deseo de hacernos una región mejor
Disculpe mis evasiones.
Perdón
poeta, artista, filósofo
que celebra y que salva
perdón
perdón.
sábado, 12 de noviembre de 2011
PROLOGOS ERRANTES
PRÓLOGO XIX
¿Dónde estabas?
Los teléfonos han dejado de funcionar
¿Dónde estabas?
La maniobra fue descubierta
¿Dónde estabas?
El aburrimiento fue angustia
¿Dónde estabas?
Pasar tiempo solo es extraño ya
¿Dónde estabas?
No encontré palabra capaz de definir
¿Dónde estabas?
Quemé los diccionarios de mi biblioteca
y me quedé sin lenguaje
¿Dónde estabas?
dios rescindió el contrato
¿Acaso no viniste porque fue feriado?
¿Dónde estás?
Aconsejame
he perdido la bondad en las intenciones
he experimentado una intensidad arrolladora
y estoy siendo vencido aún tras haber ganado
¿Dónde estás?
Sostenme
resurge totalitarismo intangible, como lenguaje
¿Dónde estás?
Guiame
es necesidad encontrarte
encontrar algo
¿Dónde estás?
Por favor oíme
necesito fabricar palabras
y que hagan eco en tu cabeza
¿Dónde estás?
Decímelo
Me dispongo a remitirte una carta inconclusa.
¿Dónde estabas?
Los teléfonos han dejado de funcionar
¿Dónde estabas?
La maniobra fue descubierta
¿Dónde estabas?
El aburrimiento fue angustia
¿Dónde estabas?
Pasar tiempo solo es extraño ya
¿Dónde estabas?
No encontré palabra capaz de definir
¿Dónde estabas?
Quemé los diccionarios de mi biblioteca
y me quedé sin lenguaje
¿Dónde estabas?
dios rescindió el contrato
¿Acaso no viniste porque fue feriado?
¿Dónde estás?
Aconsejame
he perdido la bondad en las intenciones
he experimentado una intensidad arrolladora
y estoy siendo vencido aún tras haber ganado
¿Dónde estás?
Sostenme
resurge totalitarismo intangible, como lenguaje
¿Dónde estás?
Guiame
es necesidad encontrarte
encontrar algo
¿Dónde estás?
Por favor oíme
necesito fabricar palabras
y que hagan eco en tu cabeza
¿Dónde estás?
Decímelo
Me dispongo a remitirte una carta inconclusa.
martes, 1 de noviembre de 2011
PRÓLOGOS ERRANTES
PRÓLOGO XVIII
Es recurrente una sensación de no querer y no poder – lo que ambas voluntades producen conjuntamente - volver a escribir jamás. En ocasiones es una no densidad, sin embargo no liquidez. Una no pesadez, sin embargo una no liviandad. El ámbito de algo jocoso. Esa sensación que propone entender al prólogo, al acto, al hecho, a la obra, como un juego de combinaciones, una estrategia de ensamble de palabras, generalmente inútil, pues nunca, según recuerdo, he hallado correspondencias entre lo escrito, lo dicho, lo sentido y lo no escrito, lo no dicho y lo no sentido. Y tampoco, habiéndolo buscado largamente, he dado con aquel o aquella que haya presenciado ese tipo de encuentro. Se acrecientan constantemente las lejanías y todo, como una ilusión de circo, pareciera estar preescrito.
Es solo una óptica. Un no faro, una no novela, la no regularidad del sístole y del diástole. Latidos que laten solo a través de la sensibilidad. Así funcionan seguramente algunos cuerpos conocidos.
¿Qué es lo que dice de uno lo que uno no escribe? Misterioso, algo suelto que vaga por el espacio y que no para de latir. Una duda envuelta en misterios me frecuenta no pudiendo encontrar la razón por la que escribo. Sospecho que lo hago por una especie o tipo de diferencia. Me encuentro en un sitio en el que intuyo que solo soy capaz de sospechar. He perdido la capacidad de creer lo que afirmo. Tal vez sea el acto poético la forma más parecida a afirmar algo que insiste siempre, insistencia que halla el límite de su mutación en la forma de la sospecha. La experiencia es devastadora. Quien lleva por nombre Virginia sospecha que perdió las palabras necesarias para describir algunas sensaciones que experimenta. O sospecha que nunca las tuvo y que nadie las tendrá. Quizás escribir no sea una búsqueda y tampoco un intento. Quizás escribir sea una no búsqueda y un no intentar. En ningún caso las metáforas, y éstas en particular, se refieren a la misma cosa. Esa especie de semejanza es una ilusión, como así también lo son los dialectos que pretenden explicar la forma en la que ocurre el pensamiento. Allí, probablemente solo allí, en la conciencia de esa ilusión, encuentre quizás morada el latido, la pulsión de una escritura que deviene no escritura. Como un sueño no sueño. Como un no encuentro que se deja ver a través de lo que conocemos y nombramos como un encuentro. Como un hecho que ocurre en un lapso de no tiempo. Como una pulsión que estimula el acercamiento de palabras a no palabras.
Es recurrente una sensación de no querer y no poder – lo que ambas voluntades producen conjuntamente - volver a escribir jamás. En ocasiones es una no densidad, sin embargo no liquidez. Una no pesadez, sin embargo una no liviandad. El ámbito de algo jocoso. Esa sensación que propone entender al prólogo, al acto, al hecho, a la obra, como un juego de combinaciones, una estrategia de ensamble de palabras, generalmente inútil, pues nunca, según recuerdo, he hallado correspondencias entre lo escrito, lo dicho, lo sentido y lo no escrito, lo no dicho y lo no sentido. Y tampoco, habiéndolo buscado largamente, he dado con aquel o aquella que haya presenciado ese tipo de encuentro. Se acrecientan constantemente las lejanías y todo, como una ilusión de circo, pareciera estar preescrito.
Es solo una óptica. Un no faro, una no novela, la no regularidad del sístole y del diástole. Latidos que laten solo a través de la sensibilidad. Así funcionan seguramente algunos cuerpos conocidos.
¿Qué es lo que dice de uno lo que uno no escribe? Misterioso, algo suelto que vaga por el espacio y que no para de latir. Una duda envuelta en misterios me frecuenta no pudiendo encontrar la razón por la que escribo. Sospecho que lo hago por una especie o tipo de diferencia. Me encuentro en un sitio en el que intuyo que solo soy capaz de sospechar. He perdido la capacidad de creer lo que afirmo. Tal vez sea el acto poético la forma más parecida a afirmar algo que insiste siempre, insistencia que halla el límite de su mutación en la forma de la sospecha. La experiencia es devastadora. Quien lleva por nombre Virginia sospecha que perdió las palabras necesarias para describir algunas sensaciones que experimenta. O sospecha que nunca las tuvo y que nadie las tendrá. Quizás escribir no sea una búsqueda y tampoco un intento. Quizás escribir sea una no búsqueda y un no intentar. En ningún caso las metáforas, y éstas en particular, se refieren a la misma cosa. Esa especie de semejanza es una ilusión, como así también lo son los dialectos que pretenden explicar la forma en la que ocurre el pensamiento. Allí, probablemente solo allí, en la conciencia de esa ilusión, encuentre quizás morada el latido, la pulsión de una escritura que deviene no escritura. Como un sueño no sueño. Como un no encuentro que se deja ver a través de lo que conocemos y nombramos como un encuentro. Como un hecho que ocurre en un lapso de no tiempo. Como una pulsión que estimula el acercamiento de palabras a no palabras.
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